Pablo Picasso pintó Guernica por encargo del Gobierno de la República para el Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937. Testimonio y denuncia del bombardeo de la población vasca de tal nombre por la aviación alemana, aliada de los sublevados, se considera una obra fundamental para el arte del siglo XX y sigue siendo un símbolo universal de la lucha contra la opresión.